Hemos oído más de una vez que “hay personas que dejan huella”. Esa frase la podemos referir, en este caso, a lo que Marañón llama la “microhistoria” para referenciar a personas de un interés especial en el ámbito local. Una de esas personas, en la Historia Local, es Manuel Regueiro Tenreiro. Manuel, ante su extenso y notable bagaje intelectual, apoyado en una universalidad humanística, experimentó un importante y decisivo despegue de actividades, profesor, escritor, investigador, su impecable actuación a disposición del Servicio Público... Sus referentes son múltiples y de hondo recorrido. Tenía la esencia y responsabilidad para señalar el buen camino en todo lo que participaba. Vi la cooperación a su alrededor como algo natural y normal. Me atrevo a decir de él que floreció ante el ejemplo de dos hombres: Sócrates y Jesús. Sócrates nos enseñó a compartir con otros hombres y Jesús nos enseña a compartir el pan y el vino entre los hombres. Manuel, dado su talento y porte, como un patriarca de la cultura, abierto a todas las actividades, nos dejó la profunda huella del compartir.