A mediados de abril de 2019 recibí una llamada inesperada de Manolo Regueiro. Inesperada porque nuestra comunicación por teléfono era infrecuente salvo en las ocasiones de visitas mías a Melide o de él a Salamanca. Y en ese momento no era el caso. La sorpresa fue a más cuando, desde la cama del hospital, me ofrece traer al Centro Gallego de Salamanca en el inmediato mes de mayo la Exposición “Os nove anos de Fraguas en Lugo”, y la presentación del libro colectivo con el mismo título, para que formasen parte del programa de la Semana Cultural que celebramos cada año en torno al día de las Letras Gallegas, Semana que él conocía por ocasiones anteriores. No sólo ofrece la Exposición, también se muestra convencido de poder obtener la precisa autorización médica para venir él mismo a la presentación. En posterior contacto con D. Xulio Xiz, éste me hace ver que la realidad es menos optimista que el propio Manolo, ya que por un lado la gravedad de la dolencia que padece parece presagiar la imposibilidad de un viaje largo y por otro el programa/itinerario de la Exposición no dejaba huecos disponibles ya hasta pasado el mes de septiembre.
La terca realidad se impone y Manolo fallece el penúltimo día de ese mes de mayo, si bien en nuestro Centro disfrutaremos de la Exposición y del libro, a finales de octubre, dentro de la Semana Cultural de Otoño. Y además, con la impagable presencia de Dª. Maite Pérez, viuda de Manolo Regueiro, que desgranó con emoción contenida algunos hitos de su vida compartida, y de D. Xulio Xiz, quien con maestría y verbo encendido y ameno fue narrando cómo se llegó a la Exposición que era objeto de la presentación, y cómo se gestó a partir de la idea original de Manolo Regueiro, la realización del libro que recoge la estancia en Lugo del Catedrático, investigador y escritor D. Antonio Fraguas. En ese libro se relata su maestría como docente y educador, su quehacer cultural y los actos que sus propios alumnos organizaron para dedicarle un homenaje en vida, una calle en la ciudad de Lugo y la expresión de cariño y agradecimiento que van desgranando una veintena de ellos con motivo de haber sido elegido personaje homenajeado del Día das Letras Galegas de 2019. Con él había tenido en vida relación personal y profesional.
Este es el Manolo Regueiro que, siendo consciente de la gravedad de su ya larga enfermedad, no ceja en el empeño de hacer que los gallegos, también los de la diáspora, participemos de los eventos que él promueve y los amigos programan, realizan y llevan allí donde haya personas con ansia de conocer, aprender y disfrutar de ellos. Parece oportuno dedicarle a él mismo lo que transcribe en el libro citado sobre el Profesor Fraguas: “Traballou para salvar do esquecemento esa cultura”.

Manolo Regueiro, o 31-12-2002 no Centro Galego de Salamanca
Escribo desde Salamanca, y en esta ciudad realicé mi itinerario formativo en las mismas aulas que Manolo, aunque unos pocos años después. Aquella Universidad Pontificia de los años sesenta del siglo XX pasaba entonces por unos tiempos de cierta agitación: los estudiantes de teología vivían las tensiones entre las líneas de aggiornamento que emanaban de las sesiones del Concilio Vaticano y las más conservadoras de la mayoría de sus profesores. Esas tensiones fueron la espoleta de una serie de movimientos de los estudiantes -sobre todo los teólogos- que conducirían a una renovación de la propia Universidad Pontificia. Ésta estrenaría nuevos estatutos y nuevas autoridades académicas en 1970, después de varios cursos académicos con paros, tiranteces, negociaciones y la intervención de un delegado pontificio.
De esta Universidad sale Manolo Regueiro con dos títulos en su haber y se incorpora a la actividad docente que ejercería por más de cuarenta y cuatro años. Obtendrá tiempo después el doctorado en Filosofía en la Universidad Complutense, docencia que compaginaría y complementaría con otros ámbitos de estudio e investigación, que dieron lugar a publicaciones -como veremos-, producción de libros de texto -solo o en colaboración- y publicación de trabajos docentes, y una amplísima gestión académica, administrativa, cultural y política que agigantan la figura humana del amigo y compañero. Hilvanamos someramente algunos aspectos de su labor polifacética.
Ejerce de profesor, educador y directivo en centros docentes del medio rural de Castilla, centros de titularidad privada, municipal y/o estatal. Primer responsable del Colegio Libre de San Esteban de Gormaz (Soria), hoy IES La Rambla. Profesor y Jefe de Estudios en el Colegio La Inmaculada de Armenteros (Salamanca), institución educativa todavía en activo, que acogía entonces a cientos de jóvenes españoles, centroamericanos e inmigrantes de entre los menos favorecidos social, familiar o económicamente. Siendo profesor interino en el Colegio Libre Adoptado de Guijuelo (Salamanca) supera la oposición estatal y consigue plaza como numerario en el mismo centro, ya convertido en Instituto de Secundaria, hoy denominado Vía de la Plata, con responsabilidad directiva en el mismo. Vendrán después los Institutos de Lugo, El Ferrol, Villalba y nuevamente Lugo, casi siempre con función directiva, ya sea como Secretario o como Director. Hay que resaltar que la función directiva en los centros docentes rurales de aquellos años era tanto más meritoria por cuanto se trataba de centros de nueva creación que surgen en unos tiempos expansivos de gran demanda de formación, pero carecían de todo tipo de infraestructura y de recursos materiales, didácticos o económicos. Nunca serán valorados equitativamente los esfuerzos titánicos de quienes iniciaron su andadura y posibilitaron la consolidación de cientos de centros en aquellas décadas. Manolo Regueiro está entre esos titanes.
Escritor de libros de texto y de otros que recogen y exponen resultados de laboriosas investigaciones y de trabajos de carácter didáctico. En unos casos es único autor y en otros es trabajo compartido. Tiene el mérito de haber participado en la redacción de los primeros textos en lengua gallega de filosofía y de las materias relacionadas con ella, la ética y la educación para la ciudadanía. Menciono como muestra de su interés por la filosofía del lenguaje su “Modelo harmónico de relación lingüística. Estudio en Galicia”, prologado por el presidente Manuel Fraga. Además de la docencia de su materia -la filosofía-, también la reflexión, el pensamiento, el análisis social y político, la antropología social y cultural formaron siempre parte del quehacer de Manolo Regueiro. Así lo demuestra su preocupación por hacer partícipe a la ciudadanía de sus inquietudes al crear el “Aula Aberta de Ética Ánxel Fole” en su instituto, y antes como coordinador del “Seminario de filosofía interinstitutos de Lugo”, semillero de intercambio de inquietudes y de formación entre iguales que sirvió a muchos para obtener plaza de numerario en las oposiciones estatales. Parte de ese Seminario se integraría más tarde en el Grupo Doxa, formado por profesores de filosofía profesional y culturalmente inquietos y definido como “espacio de reflexión y pensamiento abierto, dialogante y crítico”. En 2015, con ocasión del homenaje al polígrafo y polifacético don Xosé Filgueira Valverde, nominado protagonista de las Letras Galegas de ese año, realizó una investigación sobre la adhesión al galeguismo del joven Filgueira, ya por entonces catedrático del Instituto de Lugo, durante el periodo de la República. Cabe recordar aquí que fue miembro fundador y formó parte del consejo asesor de la “Revista Galega de Ensino”, publicación sobre temas de enseñanza, experiencias docentes e investigación, así como del consejo de “Encrucillada”, revista de humanidades e historia de las religiones.

Dedicatoria de Manuel Regueiro
Promotor de iniciativas culturales y de instituciones para la promoción y la divulgación de la cultura. Ejemplo vivo, reciente y admirable, su última aparición pública en la presentación de la exposición y del libro “Os nove anos de Fraguas en Lugo” el 5 de mayo de 2019 en el Instituto Lucus Augusti. Con ello quiso rendir homenaje directo a su amigo y compañero. Si se me permite la presunción, también su expreso deseo de traerla a nuestro Centro Gallego, que no pudo ver realizada en vida, pero que su viuda Maite quiso presidir apenas cinco meses después de la muerte de Manolo. Fue promotor directo y activo del Centro Ramón Piñeiro para la Investigación en Humanidades, creado cuando era director general de Política Lingüística, con el objetivo inicial de trabajar en la promoción de la investigación de la lengua y la cultura gallegas, ampliado posteriormente a otros campos del saber, las humanidades, la filosofía o la antropología. El MUPEGA, Museo Pedagógico de Galicia, cuyo objetivo es la recuperación, el estudio y la difusión del patrimonio pedagógico de Galicia, figuró entre los proyectos que promovió con más ilusión y empeño -aunque la creación legal se produjo cuando ya se había reincorporado a la docencia-, visitando instituciones similares en varias capitales, entre ellas Barcelona y Burdeos, que sirvieron de modelo para lo que se hizo en Santiago.
Fernando Pampín e Maite Regueiro na presentación de "Os nove anos de Fraguas en Lugo"
Aludo a su condición de gestor político como alto cargo en la Consellería de Educación e Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia, después de haber formado parte del Equipo de expertos para la Reforma Educativa hacia mediados de los años ochenta. Desempeñó la Subdirección General de Inspección y Reforma Educativa y después la aludida Dirección General de Política Lingüística, desempeñándola por un tiempo superior a los once años con diferentes Conselleiros al frente de la Consellería.
Su firme convicción religiosa, que vivió y practicó toda su vida, le llevó a explicar y compartir sus conocimientos de Antropología en el Centro de Orientación Familiar de la diócesis de Lugo y en el Instituto Teológico Compostelano. Publicó en GaliciaDigital el volumen “Vía Crucis”, en el que recoge tres bellos textos interconectados -por el valor artístico y sentimental de los mismos- de tres autores que hacen poesía sobre una de las manifestaciones populares de la religiosidad, los Viacrucis de Paul Claudel, José María Pemán y X. Filgueira Valverde.
Quiero terminar esta humilde colaboración resaltando que Manolo Regueiro, durante su etapa al frente de la Dirección General, realizó frecuentes visitas a centros gallegos e instituciones culturales españolas en varias ciudades de Europa, América y Australia, bien con ocasión de actividades culturales a desarrollar en los mismos, bien para impartir cursos y conferencias. Algunos de esos centros gallegos le mostraron reconocimiento mediante el nombramiento de Socio de Honor, tal es el caso de los Centros de La Habana y de Londres. También el Instituto de Estudios Bercianos le distinguió con el título de Socio de Honor en el año 1995, en el mismo acto que lo hacía con el periodista Luis del Olmo y con el diputado y ex alcalde de Ponferrada Celso L. Gavela.
Con Labordeta te digo hasta siempre, compañero.